lunes, 23 de noviembre de 2015

Reflexiones sobre una campaña electoral para renacer

Hay que creer en las encuestas. También cuando nos son desfavorables. Y en ese caso, hay que luchar por darles un vuelco total, pero, también, principalmente, hay que luchar por mejorarlas, que es algo que está más cerca de lo posible. De modo que......

Para provocar un vuelco total habría que prometer a los votantes horizontes muy deseables, que realmente representen un auténtico cambio social. No importa lo difícil que sea, si lo que se promete es conseguirlo, no por arte de magia, sino intentándolo cada día entre todos. No hacen falta 25 objetivos para esto. Son demasiados. Hay que concretar más. Sólo 4 objetivos. Sólo hacen falta 4 patas para un banco. He aquí las 4 patas:

Pata nº 1: Más y mejor democracia:

Hay que proponer una revisión general de esta constitución. Se escribió en 1978, y la sociedad de hoy ha cambiado tanto, que aquellas normas se nos han quedado obsoletas. No se trata de mutilarla de este o aquel artículo o ponerle parches en los rotos y descosidos. Hay que revisarla en su totalidad para realizar una reforma congruente que nos dé una constitución nueva, con sentido actual y con un margen de cambio de cara al futuro. Que no sea solo para hoy, sino que evolucione cada día con naturalidad, no de la forma excepcional que ahora estamos reclamando desde todas partes. Los ponentes de la C.E. , en 1978, quisieron dejarlo todo atado y bien atado, y nos dejaron encorsetados. Necesitamos una constitución reformada que apueste fuerte por la unidad del Estado (un sólo pueblo, no 17, un sólo Estado, no 17), por el Estado de Derecho (la soberanía de la ley), por el Estado Democrático (la soberanía del pueblo y la participación ciudadana directa en el control de las instituciones y en la sanción de las leyes), y por el respeto a los símbolos del Estado (Lengua, Jefe del Estado, Bandera, Himno). Nada más. Esas simples 4 cosas es lo que la constitución debe garantizar. Pero a muerte. El resto de las normas contenidas en nuestra constitución que se refieren a instituciones importantes, pero de menor perdurabilidad en el tiempo, deben ser sacadas de la constitución como leyes orgánicas, respetables pero modificables. Ejemplo de reforma integral, en este vínculo:  lasmadresdelapolitica.blogspot.com

Pata nº 2. Acabar con el paro de forma urgente y total:

Ésta debería ser, a mi modo de ver, la segunda cuestión que marcase la diferencia de enfoque de un aspirante innovador con relación a los otros 5, ésos que no se desmarcan de las propuestas del pasado. La convivencia con la estabilidad de este problema del paro a nivel de estadística, sin otra respuesta que la de transmitir esperanzas en lentos procedimientos de solución, cuyos resultados ni siquiera se están siguiendo con dinamismo, no debe ser la actitud de un gobierno innovador. Y ésta ha sido la que han seguido los gobiernos anteriores y las que proponen unos candidatos que no se creen, ellos mismos, la posibilidad de acabar con el paro. Debe haber un compromiso de lucha sin cuartel por lograr una solución inmediata y total, no sólo unas décimas al año. Hay que provocar un cambio brusco en la tendencia. Hay que proponer procedimientos dirigidos a ese cambio y mantener sobre ellos un seguimiento diario en su evolución para evaluar su eficacia con valentía, y con la misma valentía renovarlos si se ve que no funcionan. Ésa debería ser la diferencia: el intento decidido y reconocible de lucha enconada para introducir un cambio brusco de la tasa de paro, no en un año, sino día por día, en cada municipio, porque hay que luchar al pie del terreno. 

Vínculo a un informe sobre una línea de trabajo sugerida para luchar contra el desempleo: http://finalparo.blogspot.com.es/

Pata de banco nº 3. Acabar con la marginalidad:

La lucha contra el paro será una primera solución contra la pobreza. Pero aunque se consiguiera acabar con el paro totalmente, aún encontraríamos personas y familias con incapacidad manifiesta para resolver por sí mismas sus problemas y sus necesidades más primarias sin contar con la ayuda social. Hasta ahora, estos temas se han tratado también por los gobiernos anteriores, dentro de lo que se ha venido llamando los asuntos de bienestar social. La diferencia pues, estaría en la forma de tratarlos. Una cosa es proponerse paliar esos problemas con unos medios restringidos, y otra cosa bien distinta es empezar por aportar todos los medios que sean necesarios para resolver de forma absoluta y radical el problema, aunque sea a un nivel básico. Ésa, creo yo, es la diferencia de enfoque que distinguiría a un candidato comprometido con el resto de los candidatos que no creen en lo que dicen.

Pata de banco nº 4. Mejorar los servicios públicos:

He aquí el cuarto pilar o pata de banco que para mí debería sustentar las diferencias entre un candidato que sabe lo que puede y debe hacer, y los que siguen con el copia y pega del pasado.

Los servicios de educación, sanidad, salud, etc, constituyen el día a día del trabajo de la administración. De su realización se encargan como responsables todos los altos cargos, todos los funcionarios y se emplea la mayor parte del presupuesto del Estado y comunidades autónomas. La gestión económica de la administración ha constituido para los gobiernos anteriores el punto de mira donde meter la tijera, de modo que la han dejado tan recortada que más valdría darle unos años de descanso en este sentido. Aunque sí que hay una partida presupuestaria, la constituida por el pago de los intereses de la deuda, en la que creo que aún es obligatorio meter la lupa y, si es posible, la tijera. Porque esta partida del pago de los intereses se lleva una parte del presupuesto demasiado alta para el precio actual del dinero. Claramente, ésta sí que parece una partida del gasto público sobre la que puede salir rentable investigar. Pero, si respetamos el costo actual de los servicios, ¿qué otros aspectos    podrían diferenciar el tratamiento de un partido innovador en esta serie de servicios públicos con relación a los otros partidos? La respuesta es clara: La eficiencia funcional de estos servicios. 

Si en algo han coincidido los gobiernos PPSOE de estos años pasados ha sido en su enfoque liberal de los servicios públicos. Unos de forma camuflada, y los otros a cara de perro han demostrado su preferencia por adoptar de forma creciente la privatización y la externalización de servicios que anteriormente se prestaban directamente por la administración. Incluso contando con personal propio de plantilla pagado, capacitado y disponible para desarrollarlos, no se han cortado un pelo en pagarlos dos veces y encargarlos a una empresa externa para que los prestase ella, seguramente peor. 

Esa falta de fe en la parte más potente de sus equipos, su personal, la parte que constituye un tercio del presupuesto del Estado, es, paradójicamente, el punto en común de todos los anteriores gobiernos estatales y autonómicos. Un punto que se toca sospechosamente con las fuentes de la corrupción y del cohecho. 

No sólo creo que un gobierno que busque la eficiencia funcional de la administración debe terminar con las privatizaciones y externalizaciones, sino que debe cambiar totalmente el enfoque directivo. Hay gran margen de mejora en los servicios públicos, sin necesidad de aumentar los presupuesto, simplemente mejorando las funciones directivas. Las distintas administraciones han funcionado mal en años pasados, fundamentalmente, porque han sido muy mal dirigidas. Pésimamente dirigidas, por altos cargos no capacitados, ni tampoco implicados con el buen funcionamiento, ni con el máximo aprovechamiento de los recursos a su cargo, principalmente en materia de personal. Estos directivos sólo estaban preocupados de mirar hacia arriba. Hacia quien los había nombrado. Pero nunca miraban para abajo, al ciudadano a quien deberían atender y a los funcionarios a quienes debían dirigir. El nepotismo practicado en los nombramientos de superexcesivos e innecesarios cargos de confianza ha sido el factor más determinante de la falta de eficacia de muchos servicios públicos. Si acabamos con el nepotismo, si introducimos una nueva política de personal que incentive la implicación de los funcionarios en la mejora de los servicios, si planteamos el máximo aprovechamiento de los recursos, y la modernización y actualización de los procesos, evitando gestiones burocráticas y dirigiendo las pasos del personal y del administrado directamente a la consecución de un servicio rápido, económico y de calidad, los servicios públicos pueden mejorar un 100% sin necesidad de incrementar los presupuestos. Hay que explotar al máximo los excelentes recursos que los contribuyentes ponen en las manos de los políticos.  El excelente personal funcionarial debe ser recuperado, rehabilitado moralmente, mentalizado de su importancia y comprometido para que se implique, no sólo en la realización de su trabajo, sino en la realización eficaz y hasta brillante de su trabajo, de forma ejemplar, para dejar para siempre claro y asentado que los servicios de calidad deben acometerse directamente por la administración.

Esas serían las cuatro patas del banco que a mi me gustaría que me ofertase un candidato valiente y sincero, las que me harían mirarlo con otros ojos, las que me podrían hacer considerar si debo darle un vuelco de 180 grados a mi voto. Cuatro patas, no más. ¿Para qué vamos a extendernos en múltiples detalles y en pequeñeces, semejantes como gotas de agua a lo que prometan los otros, que ni vamos a ser capaces de comunicar ni vamos a ser capaces de que nos escuchen. Cuatro patas fuertes que apoyen directamente el tronco y las raíces del árbol social, en lugar de numerosos tutores ligeros colocados en las extremidades de unas pocas pequeñas ramas del enorme árbol. 

Aunque, en las circunstancias actuales, se podría considerar una quinta pata o el respaldo del banco. Me refiero a la seguridad pública. La amenaza del terrorismo convierte ahora mismo este problema en una preocupación de primer orden para los gobiernos, los medios y los ciudadanos de todo el mundo. Es posible implementar medidas indirectas que afectarían no sólo a este delito del terrorismo, sino a los delitos fiscales, y a todo tipo de delincuentes poniéndoles muy difícil su libertad de movimientos antes y después de la comisión del delito. Es una medida innovadora cuya descripción no voy a acometer aquí, ni voy a dejar un vínculo desde el que se pueda acceder a ella. 

En realidad, todas las medidas sugeridas en este blog son innovadoras. Cualquiera que haya leído el texto de este blog hasta este punto y haya entrado en los vínculos facilitados para su lectura completa, deberá reconocer, si es sincero, que no había escuchado nunca nada de esto, ni en boca de políticos, ni de periodistas, ni comentaristas. No sé por qué razón habrán aterrizado en mi cabeza estas ideas. Tengo que reconocer también que nadie ha venido a sugerírmelas. Yo sí he intentado ponerlas en conocimiento de las personas que podían ponerlas en marcha o al menos evaluarlas. Así que hace tiempo que llevo contactando con los distintos partidos para hacérselas llegar. Lamentablemente los partidos no tienen abiertos circuitos internos para que los ciudadanos podamos llegar hasta ellos con este tipo de aportaciones. Así, hace ya años, contacté con UPyD para hacerle llegar algún tipo de sugerencias, me atendió entonces un tal Juan de Ávalos, que se mostró tan poco permeable que no tuvimos más que un par de cruce de correos electrónicos. Cuando el PSOE, en tiempos de Rubalcaba invitó a los ciudadanos a que aportasen este tipo de ideas mediante una plataforma que llamó Diálogos en Red, allí estuve yo, pero aquello sólo fue un escaparate de cara a los medios. Cuando el diputado Alberto Garzón, junto con otro profesor universitario publicó un libro llamado 100 medidas para salir de la crisis, le contacté por correo electrónico, para ver si podía enviarle mis cuatro medidas. Me contestó que por supuesto, que para eso estaba. Se las envié con el ruego de que me contestase con su valoración o al menos haciendo acuse de recibo. Ni me hizo acuse de recibo, ni a ese correo ni a otros posteriores que le dirigí para recordárselo. Le escribí a Zapatero, a su ministra de economía, María Teresa Fernández de la Vega. Le escribí a de Guindos. No me contestó ninguno. Le hice un par de blogs parecidos a éste al propio Alber Rivera, incluso me inscribí en su partido, al escucharle hablar en un programa de TV diciendo cosas parecidas a las que yo pienso, claro que sin profundizar nada en absoluto, no como hago yo. Hablé con su secretaria, una tal Romy, rogándole que le hiciese llegar mis sugerencias y mis blogs que les enviaba puntualmente cada vez que los actualizaba. No me atendió. De modo que en unas de esas cenas que celebraron en Madrid, a 240 Km de mi residencia, cuando las elecciones europeas, me acerqué a ver si podía hablar con Rivera en persona. Después de los postres, le abordé para pedirle que me dedicase un momento, porque ya era tarde y yo me quería volver a mi lugar de residencia. Lo hice con educación, así que me debía al menos una correspondencia al mismo nivel, sin considerar además que por mi edad, seguramente era más viejo que su propio padre. No me dio opción, me dijo que estaba cenando en compañía de los amigos que le rodeaban en su mesa y que no me atendía, que me esperase a que diesen las doce, a que él diera su mitín, y después él estaría abierto a hablar con todos los que estábamos allí. Claro, me fui de allí en ese momento. Y también del partido del señor Rivera. Poco después, me enteré de que Podemos tenía una herramienta de diálogos en red, llamada Plaza Podemos, y me pase más de seis meses escribiendo en esa plataforma, hasta que entendí que aquello era otro fraude para ingenuos, espécimen del cuál se alimenta la citada plaza. Con toda esta larga parrafada, no intento contar mi vida a nadie, sino la vida de los partidos políticos en cuyas manos tenemos encomendadas responsabilidades tan importantes. También lo cuento para justificar el que, en esta ocasión, no deje el link para explicar con más detalle en qué consiste esta medida indirecta para atacar todo tipo de delincuencia. Simplemente la anuncio, y quien tenga interés en conocerla, sólo tiene que darme su correo electrónico, el mío figura en la cabecera del blog. 

El vínculo a este blogg, RENACER, lo voy a enviar a través de twitter directamente a Herzog, y a todos los seguidores que aparecen en su pagina de twitter que tengan relación con UPyD. Espero que alguno me conteste esta vez, y si es posible apoye estas ideas para que lleguen al sitio donde puedan ser evaluadas de forma responsable. Aunque, no sé, tengo la sensación de que tenemos muchas redes de comunicación, pero al final más que redes de comunicación parece que son laberintos trampas sin puertas para cansar a los comunicantes, más que para darle salida. 


Y volviendo al hilo principal. Si, finalmente, no conseguimos el vuelco total que esperábamos con las cinco patas del banco, que será difícil, tendremos que preocuparnos también de conseguir, por lo menos, cuantos más votos mejor , cosa que los medios se están encargando de ponernos particularmente difícil. Por eso tenemos que intentar luchar también por nuestro renacimiento, aguantar la respiración y dar un fuerte impulso para salir a flote. No podemos luchar por ser los sextos. Hay que luchar por ganarle el combate a quienes nos quieren dejar sumergidos debajo del agua.  Hay pues que afrontar las elecciones no con la imagen de que son una pugna entre seis, de los cuales nosotros somos los sextos en intención de voto. Hay que presentarle al votante la confrontación como una decisión entre dos opciones solamente: Ellos 5, por un lado, y nosotros por el otro. Ellos 5 son iguales, sólo les interesa el poder. Y van a pactar entre ellos de las formas más inverosímiles. Si el votante mete en la urna una papeleta con uno de esos 5 partidos, en realidad, no sabrá a qué está votando, porque van a trapichear con su voto hasta convertirlo, posiblemente, en lo que el votante nunca hubiera querido. Nosotros debemos jurar sobre la propia constitución que de ninguna manera trapichearemos con los votos que se nos den. Lástima que ya lo hayamos hecho alguna vez, pero siempre es buen momento para arrepentirse. Votaremos siempre sí o no en función de que entendamos que lo propuesto es conveniente o no lo es para los ciudadanos, pero nunca condicionaremos nuestro voto con nada que nos ofrezcan, de ninguna naturaleza. Eso es lo que yo, como ciudadano, creo que los partidos deberían hacer. Nunca pactaremos con nuestros votos. Si somos la bisagra que permita que la puerta se mueva, tendrá que ser porque la puerta esté bien hecha, no porque se engrase con euros o privilegios a la bisagra. 

Convirtámonos en el voto útil para el ciudadano, demos a los ciudadanos la posibilidad de votar no al posible ganador, que puede que no le guste ninguno de los aspirantes a ganadores, sino a un partido respetuoso con su voto, que no va de ganador ni le interesan los pactos, pero al que puedan votar sin tener que  taparse la nariz.